Lun. Abr 22nd, 2024

    (CNN Español) — Una disputa en un pequeño pueblo de Uruguay, desconocido para la mayor parte del continente, dio lugar en 1927 a uno de los grandes hits en la lucha por la igualdad de género: allí fue donde las mujeres pudieron vomitar por primera vez en toda América Latina.

    La localidad de Cerro Chato pertenece (y ahora también) a tres departamentos —divisiones administrativas del territorio similares a las provincias de otros países—: Durazno, Florida y Treinta Tres.

    Por eso, una comisión de vecinos muy activa propone que el territorio que corresponde a Florida y Treinta y Tres pase a la jurisdicción de Durazno, con lo cual todo el pueblo pertenece al mismo departamento.

    La discusión fue intensa, según una reseña de una publicación de Banco de Seguros del Estadoy en las banderas a favor y en contra del cambio de jurisdicción había mujeres al frente de la discusión.

    Entonces, se decidió consultar al pueblo al que se quería pertenecer —que hoy tiene sólo unos 3.000 habitantes— a través de un plebiscito local. El organismo electoral del país emitió un decreto para autorizar esta consulta en la que podrían intervenir, previo al registro, «las personas sin distinción de nacionalidad y sexo». En otras palabras: podían participar hombres y mujeres.

    El domingo 3 de julio de 1927 realizó la consulta, en la que participaron 357 personas. Todos menos tres se dedicaron a integrar al pueblo en Durazno. Sin embargo, el resultado no se cuenta. Hoy Cerro Chato sigue dividido en tres.

    Esta inscripción se encuentra en la puerta del edificio donde una mujer votó por primera vez en Uruguay en toda la región. (Crédito: Administración Nacional de Educación Pública de Uruguay)

    Sin embargo, la consulta pasó a la historia porque fue la primera vez que las mujeres ejercieron su derecho al voto en la región, en un país donde la causa del sufragio femenino estuvo marcada por la extraordinaria figura de Paulina Luisi.

    La primera mujer en participar de estos mítines en Cerro Chato, curiosamente, no fue uruguaya: fue la brasileña Rita Ribeira, una negra de 90 años (lo que pone Uruguay de los Estados Unidos en este sentido: allí una enmienda de la Constitución garantizó el voto de las mujeres blancas desde 1920, pero para las mujeres negras la consolidación de este derecho se da desde 1967).

    Hubo quien esperó hasta las elecciones nacionales de 1938 para que las mujeres pudieran votar en todo el país, basándose en en una ley aprobada seis años antes que reconoce «el derecho de la mujer a votar activa y pasivamente, tanto en asuntos nacionales como municipales».

    La casa donde votó la primera mujer en el plebiscito de Cerro Chato de 1927, reciclada y transformada en centro de visitantes y museo. (Crédito: Presidencia de Uruguay)

    La antigua casona que fue testimonio del éxito en la historia del continente, por su parte, fue reciclada y ahora es un centro de visitantes y museo interactivo perteneciente al poblado de la “triple frontera”.

    No solo el vote a la mujer

    Años antes del plebiscito de 1927, Uruguay se había convertido en pionero latinoamericano en materia de derechos de las mujeres al aprobar, en 1913el divorcio por sola voluntad de la mujer sin necesidad de presentar causa ante la justicia.

    (El país fue aprobado en 1907 la ley de divorcioen una etapa muy transitoria en comparación con el resto de la región).

    Los cambios de principios del siglo XX se dieron en medio de un proceso de modernización en Uruguay que estuvo marcado por una fuerza laicismo.

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